la voz de la cometa
Erótica
Manuel Lozano
Alpujarra
Relatos
Poemas
Noticias
Foro
AUTORES QUE HABLAN EN LA VOZ

                 

El Dios Inevitable

                       

Es cierto.  Dios me miente. Por las noches viene a mí diciendo: “Hombre, solo tú eres soberano de cada reino,  bajo tu signo se levantan todos los  imperios, ¿ Pero para qué derribar cada  muro, si  solo es para construir nuevas sepulturas? ”.

 

                Dios me seduce, al oído me susurra: “ No tengas miedo, porque  en tus manos descansa la   vida y la muerte,  la razón y la brutalidad, por lo tanto, eres absoluto y todopoderoso ” Y yo le creo.

 

¡ Pero no, no puedo creer  en ti!. Porque tú no eres, tú no existes.  Lo que pasa es que de vez en cuando me fallan las fuerzas, me atrapa el miedo, y el silencio se atora en mi garganta. Es ahí,  cuando parece que el final se acerca  que grito con más fuerza tu nombre pero  no contestas. Lógico. Porque tú no existes.  Entonces mi cuerpo ya no descansa y sigo gritando, pidiéndote  me des la fe, la voluntad de lograr  pasar toda una  noche sin creer en ti.

 

    Y si no existes ¿ por qué te pienso?. ¿ Y si no eres por qué repito que  te amo?  ¿ Qué me lleva a suplicar  a un Dios que no me puede salvar?  . Un Dios  que cuando lo invoco no responde.

 

Mis enemigos se burlan de mí, son como animales subiéndose a mi cama cuando no puedo defenderme. Preguntan por ti y  no sé que decirles. Por eso te pido una vez más que aparezcas, que les demuestres que no es verdad lo que ellos dicen: que tú no eres sublimación mía. Dios, tócalos a ellos como a mí me tocas. Explícales que tu ternura existe desde siempre, que en el principio cuando no había ni axiomas ni leyes sino puro abismo y oscuridad se cernía ya tu aliento sobre las aguas. Explícales  que el alma vive inquieta hasta que descansa en ti  y explícales también que tú no explicas nada, que el dolor, la miseria y el terror, no tienen explicación posible, que incluso tú, a veces, no sabes sino postrarte, besar la tierra, callar.

 

Por todo esto Dios. Tú que de verdad no eres y no existes, aunque necesitemos que seas y que existas, hazte imagen ahora, déjate ver. Tú que no existes, ten piedad, empieza a ser. Revélate ante nosotros, en un  abrazo que nos violente, nos llene de deseo y belleza. Y  que en esa unión  seamos como una sola gran cabeza que se colma a sí misma.

 

Pero ven antes de que todo termine, justo antes de que la última esperanza desaparezca.  Ven aunque creemos hoy que no creemos.

 


Otras obras del autor

©Revista Literaria 1999-2004-I.S.S.N.:1576-8236-Internet I.S.S.N.: 1576-8228     contador