| Efectos Secundarios
1.
Mi ideal del amor el horror.
2. No me responden los ojos
3. Todos los placeres son farmacéuticos
4. Todos los museos son pornográficos
5. Ganas de dormir. No puedo dormir ,
6 Síndrome
Krueger hasta el amanecer
7. Problemas musculares: Ataxia
8. Un precipicio entre tu y yo
9. Para vivir feliz vivir oculto
10.
En caso de dudas consulte a su médico
Ahora mi mirada es más profunda
Fetichismo
Tengo tu apariencia,
La semiótica del torcido vicio.
Tengo tus ídolos,
tantos ídolos,
que caen enfermos
Y sobre mi corona se apagan.
Tengo apenas tus palabras,
que son mi herencia,
mi resplandor y mi castigo.
Tengo tu ropa
que finge tu olor, tu carne.
Que son lienzos que el placer ocultan
Y en la noche arden.
Tengo también tu cama
donde duermo abierto a mi desgracia,
entregado a este espejismo insobornable
como un reino hacia
la perversión repartido.
Tengo tu fe,
tanta fe.
Sin Transformación
Sin
transformación
yo
soy un varón
y no
es mentir
sino
solo travestir,
porque sin afectación
Yo
soy Chevalier de Eón.
Al abrir el placard desafío al azar,
con mi pequeño pantalón
tiento a la noche
con
encantos de garzón.
¡No admito se cuestione mi resolución!.
El icono es clase, pero él me dijo:
”solo el camaleón es distinción”.
Niño
Es mi herida de un modo irremediable,
Asoma su rostro y ya le temo.
Su verdad me despierta;
Me grita: debes arder algún día
Pero yo no puedo despertar y comenzar a apagar mi sed,
de una vez y para siempre.
Después de tantos años de fatigada continencia,
de ocultas tardes entre los árboles
Viéndote jugar, reír.
Descubriendo que tocabas en mí
otros sentidos aún más secretos.
Es mi amor
Tan terrible y ardiente,
Tan sucio y abundante,
Que implora, y a mi cuerpo se ata.
En húmedos deseos se revela,
Y surcado de corrientes,
Se tuerce, se retracta y se niega.
Soy esclavo de mi propia caverna
Que es oscuridad, que es siempre
El destierro desde donde cada noche te sueño,
Callando derramando mi fruto entre las sombras.
Ahora roto está mi secreto
Y lo pienso y no cede
Como un animal me arrastra
Me hace miserable hasta la muerte.
Hoy podría entrar
Cuando quisieras a mi casa,
Yo cerraría la puerta
cansada ya de sostener
este triste imperio.
Y desnudarte, y desnudarme
Para mostrarte las huellas
de todas mis noches,
Con un dolor muy viejo
Con un perdón muy nuevo
y desconocer la normalidad dulcemente.
Mi mano
¿ Qué diremos de ti?
¿ Por qué guías incansables los rebaños de mi cuerpo?
¿ Y de mí?,
Que no logro prescindir de tu leal servicio.
¿ Quién fue el primero que vació el pacer sobre sí mismo?
Yo nunca he visto a Dios,
Sin embargo,
en mi espejo te he visto a ti,
Descendiendo,
malogrando mi raíz inclinada hacia el deseo,
En medio de una noche interminable,
Alternada de gemidos y silencios,
apretando los órganos,
Soberana de un sitio ya conocido.
Cuando muero de hambre
sobre la cama vacía y estrecha
Eres tú mi única amiga,
Que me divierte con su mueca tonta
pero inmensa.
Eres mi amante verdadera,
En ti descanso y reclino mi pobreza.
Vienes a mi arca,
al ardiente recinto donde guardo,
Y en ese artificio que es solo y es oscuro
trepamos juntos a mi cumbre.
Torpes se tornan allí las palabras
Solo el movimiento es el lenguaje,
ese que no turba
sino más turba.
Se instala un santuario
donde mi triste sexo iluminas.
Tu Sexo
Tu
sexo es una jirafa
creciéndome en el cráneo
beso incrustado
sobre
mis axilas
recién afeitadas.
Malabarista precioso
que
por la salida ingresa
cuando
la entrada no consigue.
Encaminas tu tallo hasta mi boca,
donde se indaga en el sabor
donde algo se tuerce.
Imagino un río iluminándome el rostro.
Magdaleno Convexo
Él desconoce mis propósitos,
Ignora la desgracia de este siervo.
Toca a mi puerta y me dice:
“ Cobarde ¿ Por qué lloras?”
Y yo enflaquecido sobre mi cama le respondo:
“ Porque
se han llevado a mi Señor y no sé dónde le han puesto “.
Abro los ojos en negro,
siento el error que me persigue,
que nos persigue
y nos quiere nuevos.
Frente a mí sus manos agujereadas
sosteniendo la luz a la entrada del túnel
y su voz advirtiéndome:
“ No
me toques, porque aún no he subido a mi Padre,
y
a vuestro Padre, más ve a los otros y diles:
Subo
a mi Padre, y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios “
Mi Perro
Mi perro me persigue
A todas horas ladra.
De mí se ríe.
Mi perro me seduce
Hace girar mis ciencias
con su cola.
Luego llega arrastrándose
Incendiando el suelo
con un extraño líquido.
Mi perro me convierte
Somos como una sola gran cabeza
que contempla su propia imagen
desde adentro.
Mi perro me enamora
Soñamos el mismo sueño
largamente unidos.
Otras obras del autor
-
-
-
-
-
-
-
|