Por Francisco Cañabate Reche
LOS ALMENDROS
EN FLOR
¿Por
qué es tan difícil escapar de la propia sombra?
Zenón
Mientras
avanza el tren, se desgranan sobre la alfombra oscura de la tierra los
almendros en flor. Sus formas blancas y sus sombras rosadas; sus troncos
negros, testigos silenciosos de los amaneceres, ocupan la llanura. Permanecen
callados, como un conjunto aislado de promesas de vida, de esplendor escondido,
de posible futuro.
Detrás está la niebla, densa y
blanca también, la intangible barrera que apaga el horizonte; y mas lejos la
mole que forma la montaña, con sus altos parajes sazonados de nieve.
Mientras yo la contemplo, me
pregunto de pronto, si aun resulta posible conseguir la esperanza.
Vuelvo hasta lo cercano.
Los almendros me miran, sus flores
me acarician y me dicen que sí.
El tren sigue avanzando mientras
cierro los ojos
y así, por fin, descanso.
Viajando hacia Granada.