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EN
EL GIMNASIO.- autor: Nicolás Ximénez
¡Brgggrrrrrr!. ¡Que
frío!. Subiré al gimnasio. Las escaleras que llevaban a la planta alta
estaban un poco resbaladizas por la lluvia caída un poco antes. La
gente se amontonaba en los rincones cubiertos por la bóveda de mármol
de las escaleras, fumándose un cigarrillo, sintiendo pasar las horas, y
el claxon de los coches que circulaban por la gran avenida de
Pablo Picasso. Al entrar me saludan con amabilidad y sin decir nada ya
me están ofreciendo una silla al lado del gerente. Me conocen de otras
veces y saben que lo estoy esperando. En esta ciudad es difícil que
llueva. Los más antiguos del lugar dicen que no recuerdan un día como
el de hoy, demasiada lluvia, demasiado viento. Ese viento que un día
viene dirección levante y otras poniente. Viento.
No han pasado diez minutos de charla cuando me gritan
que pase hacia el fondo, a las duchas. Paco está terminando y quiere
que vea un nuevo Cd-Rom que se ha comprado llamado el Messiah. Es un
impaciente, pienso, qué más dará esperar un poco más, aquí fuera no
se está tan mal y nos estamos riendo mucho con los nuevos chistes de
niños pijos que van al club o cómo no, los machistas de siempre... son
inevitables.
Porqué
el miedo a la realidad que me ahoga,
dolor
que no me deja respirar,
dolor
que me aprieta...
la
sensación de recorrer siempre el mismo camino y nunca llegar,
sentir
el vértigo a lo desconocido,
no
creer en nada, y nada puede ser un todo
que
me sigue haciendo gritar....
dudas...
Me decido por fin. Las duchas se encuentra al fondo
de este cruce de luces y sombras, olores diversos y cuerpos sudorosos.
Son los espejos que sirven de cobijo al ritmo desenfrenado de la lucha
diaria. Dicen que están pensados para vencer la vergüenza de los
gimnastas que se tendrán que presentar a los concursos de
"mister" y "miss musculitos"... no acabo de verlo
claro, la verdad. Los chavales, desde muy jóvenes empiezan a tomar, con
el fin de aumentar su agresividad, productos derivados de la hormona
masculina testosterona: los esteroides anabolizantes. Vivimos en un
mundo en el que se cultiva lo superficial, es decir, la imagen. Así,
una hora de rayos UVA, aún sabiendo que produce tipos agudos de cáncer
de piel, o una musculatura que hace estallar las costuras de la camisa,
son indicios bajo los que se juzga, tan precipitada como
superficialmente, que quien los ostenta es un individuo rebosante de
fuerza y salud. Nada tan cuestionable: los anabolizantes esteroides
androgénicos tienen efectos tan perniciosos que han provocado en el
culturismo un alto número de muertes súbitas. ¿Es tan importante que
los músculos estén inmensamente desarrollados? Si el dictamen de la
moda lo ordena así, debido a la ansia de acumular y ser el que más,
las secuelas podrían no justificar estos terribles motivos de
orgullo. Quizá el inconveniente más inmediato sea que, al reducir la
intensidad del entrenamiento, o al interrumpirlo por completo, el alto
porcentaje de fibras musculares de acción rápida aumenta la capacidad
de almacenar la grasa. En un artículo periodístico, Sport, 30-09-93,
podía leerse: "Practicantes
de culturismo declararon ayer ante el juez que la comercialización
ilegal de anabolizantes para deportistas por parte de una red organizada
es una práctica habitual en gimnasios de Barcelona, según informaron
fuentes judiciales".
"¿Por qué un
rey conversa con un pastor? - Preguntó el muchacho, avergonzado
y admiradísimo. (Paulo Coelho)"... Al verles así, me acordé
de esta frase y pensé: ¡por que son muy bellos!. Siento cierto rubor
de cómo me miran y no dejo de mirarlos a ellos a su vez. Están acostumbrados,
por otras veces, a verme hablar con el portero o con las chicas que
esperan a su vez a sus maridos, amigos, .... Corro unas cortinas enormes
de color verde oliva. Perdón. - digo- pensé que ya habías terminado.
Pasa Lola, no te quedes ahí. Cierra la cortina que hace corriente. Siento
cierto pudor desconocido. ¿Me ayudas?. Seguí aquella voz que me
pedía lo enjabonara. Una piel suave, sin un pelo (decían que los ciclistas
se afeitaban todo el vello para evitar los roces con las ropas y no
se cuantas cosas más). Cada muslo estaba marcado, cada vena señalaba
días y días de mucho entrenamiento, de sacrificio, y allí estaba yo,
recreando mi tiempo, mi vista, mis manos, pasándole suavemente la esponja
yupy's por todo su cuerpo sin poder retirar ni un momento la vista.
No quería hacer otra cosa.
Suavemente le empapaba de espuma aromática y al
llegar al pubis le comenté que tenía un pelo muy suave como el de las
mujeres; ¡anda ya!.. me dijo.. muchas que has tocado tú ¿eh?. Me
sonrojé, ¿entonces yo qué soy?. Risas. Seguí pasando mi mano por sus
nalgas, prietas, sonrosadas, un culo en forma de melocotón con una piel
tan suave como la seda y sin señales o marcas de granos. Perfecto. Se
giró, me tomó la cabeza entre sus manos acercándome a su calor,
su fuerza y virilidad estaban al descubierto. Me pertenecía.
Dudas...
Con
mi sombra siempre de lado, caminando
con-juntando,
riendo y callando.
Son
tan débiles las sombras en forma de interrogación que me están
desafinando
las
dudas .... de ser.
¡Tómame!. ¿Aquí?. – Puede entrar alguien. Lo
tenía cerca de la comisura de mis labios, mi boca entreabierta lo
besaba... con cierta timidez, no sabía si le podía hacer daño o no.
Me dijo, como leyéndome el pensamiento, sigue así, vas muy bien,
sigue, sigue, y seguía gimiendo tan fuerte que temí que los demás nos
oyeran desde fuera. No te preocupes comentó. Nadie entrará. Los grifos
eran dorados, el agua caía azul celeste y en el techo del cuarto de las
duchas había pintados unos ángeles que te miraban con ojos curiosos,
sin censuras. Un canto al amor puro en un gimnasio. Abrazada a su
cintura, sujetaba su jadeo, su hermoso cuerpo. Descansamos un rato
hablando de pequeños detalles del día. Se metió de nuevo en el plato
de ducha y dejó caer una espuma blanca sobre su cabeza cubierta con un
largo y muy cuidado cabello color caoba, ojos vivos, aire de no haber
roto un plato nunca. Inocencia. Pensé que la gracia de sentirse en el
paraíso debía empezar con una visión como ésta. El amante
duchándose con voluptuosidad cubierto con ángeles que miran sin
verte.. ¡que belleza!. Al cabo de una media hora, al pasar por el
espejo que había enfrente de la puerta de las duchas le comenté: ¡mi
alma se despereza!.
Adiós Lola, a ver cuando te apuntas con nosotros a
unas clases. Adiós Manu, se despedía de nosotros, Antonio el gerente,
hasta mañana.
¿por
qué ese dolor que me ahoga?
¿por
qué no puedo gozar sobre el camino más movedizo que las arenas?
Es
libertad
Cada
vez que me siento yo.....
Cada
vez que me llega mi humanidad
Cada
vez que oigo ese rumor del viento que trae ese aroma tan especial
siento
cercanías
Porque
siempre pedimos más
y
nunca nos dejamos en paz
.....
Aproximadamente
cuando corre la bilis
dejamos
de correr la pus mientras se derrota al tiempo
"Que
se vaya ya ese aroma que no quiere empadronarse
y
el sentir que acongoja los dolores que atrapan mis gritos"
ya
basta... miento...
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