ME
GUSTA
Me gusta sentirte aquí,
sentirte dueña de
mi silencio;
me gusta cuando sonríes
porque el aire se endulza
al llenarse de ti.
Me gusta pensar que siempre
estarás ahí
compartiendo mis sábanas,
que pierden su forma si tú no
estás.
Me gusta verte cuando tú me
miras
porque el mundo es una tarde
infinita
desnuda entre tú y
yo.
Me gusta soñar contigo
acariciando tu alma entregada
al aire,
imaginando que somos nosotros
los que damos sentido a todo
esto.
Me gusta estar contigo
robando a cada atardecer
un pedazo de su silencio.
Me gusta jugar a quererte
y adornar cada momento
con el sentido que tú le
das
a morir en cada segundo.
Me gusta querer y quererte;
me gusta querer si es quererte.
Me gusta mirarte a mi lado
dormida cada mañana.
TE
QUIERO PORQUE TE QUIERO
Te quiero porque te quiero.
Porque te rozo y susurra
mi alma,
y me desvanezco en ti
y me diluyo contigo.
Porque te miro y parezco
esconderme con tu mirar,
y despierto si tú me
tocas.
Porque te hablo a escondidas
y la vida se pasa
y quedan tus besos;
y se pasan tus besos
y me queda quererte.
Te quiero porque te quiero.
Porque no sabría no
quererte;
y no morirme y no mirarte,
y no sentirte y no rozarte.
Te quiero porque te quiero.
Porque sólo quiero
quererte.
LAS
FRONTERAS DEL HOMBRE
Las fronteras, impuestas
por el hombre,
manan sangre de hombres;
avanzan como guillotinas
segando esperanzas inútiles
difuminadas en la tierra.
Tu espalda carga su rabia
buscando desconsoladamente
un porqué
que dé sentido a este
absurdo,
a este morir sin razón.
Desgarran tu conciencia,
humillada con acero moldeado,
para empujarte sin motivos
a mutilar tus propios sueños
a golpes de locura compartida
impuesta por el capricho
de causas que asesinan tu
voluntad.
Se hace de noche
mientras el sol abraza tu
piel
y el ruido mudo de luces
intermitentes
estrangula tu cordura con
manos enguantadas
de motivos desconocidos.
Cuando tus sueños
cobren forma
y se dibujen en mi tierra,
que es tu tierra,
se trazarán con retales
verdes
que cubrirán la sangre
desperdiciada
que huye de tu memoria.
autor: José Antonio Garrido Cárdenas
más
del mismo autor, seguir la flecha