.., un esquema interesante sobre
fecha de nacimiento, infancia, adolescencia, juventud, madurez,
de forma amena. Ya sabes mi manía a la persona más
que a los números.. esto para los bibliógrafos.
Bueno,
pues te diré que mi nombre completo es José Antonio
Garrido Cárdenas y que nací en Almería
una lluviosa noche de noviembre en el año 1977;
era día 20 (justo dos años después
de la muerte del Generalísimo...). Mi infancia
la recuerdo con un bocadillo en la mano y esperando en
el parque a que me llegara el turno de jugar al fútbol
en “los bancos”. Acabado el partido le recuperaba el
ritmo al bocadillo que había dejado a algún
amigo en confianza.., aunque nunca tenía la certeza
de rescatar lo mismo que le había dejado. Los
veranos de esta infancia (en la que las canicas, las
chapas, la NBA y el descubrimiento de un grupo que se
llamaba Mecano, me marcaron) los pasaba en un pueblo
granadino, en la falda norte de Sierra Nevada, llamado
Aldeire entre bancales de patatas y alfalfa, y en lucha
constante con los animales (más bien yo les perseguía
con pretensiones poco pacifistas y ellos huían).
Toda
esta etapa se fue diluyendo casi sin darme cuenta hasta
que fui consciente de la necesidad de un planteamiento
de futuro. No fue traumático, pero sí chocante...
Yo seguía queriendo ser futbolista, pero los entrenadores
seguían empeñados en demostrarme que era
mejor que estudiara..., y así hice. Fue por entonces
cuando me empezó a interesar la literatura. No
me cautivó desde el principio, pero era consciente
de que me disgustaba menos que a mis amigos sentarme
delante de un libro, y era capaz de leerme un par de
ellos casi sin darme cuenta. Estos pequeños detalles
y el control de lo visceral me fue separando de mis compañeros
de infancia para rodearme de los que debían acompañarme
más adelante... Llegado el momento decidí que
lo mejor era hacer una carrera de ciencias. No lo elegí de
una manera excesivamente reposada ni en un momento determinado.
Más bien me dejé llevar por mi aptitudes
(o quizá no dejé que mis taras me arrastraran).
Como fui consciente de que no sería posible llegar
a ser un buen médico –para desánimo de
mi madre-, empecé a hacer la carrera de Químicas.
Una vez adentrado en el maravilloso mundo de lo atómico
y lo molecular, la vida adquiría otra dimensión.
Y fue entonces cuando descubrí la Bioquímica
y la Biología Molecular. Dos profesores de la
Universidad de Almería, una madrileña y
el otro granadino, acabaron de darme el empujón
definitivo para irme a Madrid a estudiar la carrera de
Bioquímica y Biología Molecular. El cambio
fue duro al principio, pero tener la convicción
plena de estar haciendo algo con lo que disfrutaba como
un niño en un charco, me hizo todo más
fácil.
He
dicho que dos profesores me acabaron de dar el empujón,
pero el verdadero motor que me llevó a Madrid
fue mi afán por investigar el virus del SIDA.
Una vez allí me acerqué lo más que
pude a éste, y estuve a punto de empezar a hacer
mi tesis doctoral sobre este tema –una vez siendo licenciado-,
pero circunstancias coyunturales quisieron que acabaran
volviendo a Almería en septiembre de 2000 para
empezar mi tesis en el campo de la ingeniería
genética y la genética molecular de la
mano de los doctores García-Maroto y López-Alonso.
Desde entonces hasta ahora, el bagaje de varios artículos
científicos, de un conocimiento no plasmable en
un documento word, una tesis a punto de defender y una
plaza como analizador de ácidos nucleicos en la
Universidad de Almería, es lo que arrastro conmigo
(o me arrastra a mí...).
En
paralelo fui cultivando mi amor a la literatura, atreviéndome,
más por incapacidad prosaica que por otra cosa,
con la poesía, escribiendo poemas y más
poemas que morían, la mayoría, al poco
de ser escritos, como una flor caprichosa. Después
me atreví con los relatos y di el paso a la novela
con “El pasadizo de la emperatriz” (guardada para siempre
en mi ordenador y que nunca verá la luz). Ahora
sale a la calle “La Clave de Prometeo” y tengo la sensación
de estar quitándole el papel de regalo a una vida
que se me muestra con toda la generosidad que le es posible.
1.- ¿Cuesta
mucho ganarse el respeto de los organismos oficiales?
No
lo sé; yo todavía no me lo he ganado. Tengo
la sensación de que a los políticos no
les interesa para nada la cultura (muchos meno la literatura)
y que lo único que esperan sacar de ella es una
foto que los coloque adecuadamente en la página
interior de un periódico local (con un poco de
suerte, en la portada...), y poco más.
2.-¿Crees
que el lector- espectador, tiene esa capacidad que tenía
en la época, de por ejemplo, Valle Inclán?
En
España, hoy la cultura está al alcance
de cualquiera y eso se lo debemos agradecer al contexto
histórico, social y cultural en el que nos encontramos.
Los que hoy podrían ser el reflejo de aquella
clase que tenía acceso a la literatura en la época
de Valle Inclán siguen estando ahí, y siguen
teniendo esa capacidad (no creo que se haya perdido la
vasta herencia cultural de antaño), lo que pasa
es que también hay otra masa social más
ruidosa que aplaude diferentes manifestaciones de dudoso
carácter artístico pero que tiene cabida,
sobre todo hoy, en ese enorme cajón de sastre
que alimenta nuestro tiempo libre.
3.- ¿A
qué distancia ves los premios nacionales e internacionales?
Cada
vez hay más certámenes y concursos
que premian la creatividad. Incluso algunos de ello
no están otorgados a priori, así que
simplemente hay que escribir lo que un jurado (a
veces mediocre) espera leer e invertir en correos.
Yo soy un jugador nato, y me puede la competición,
así que no renunciaré, aunque sea lo
primero en lo que piense tras cada fallo dudoso,
a seguir participando en estos premios.
4.-
Las artes en general, con respecto a la sociedad, ¿Crees
que deben de involucrarse en el día a día
haciendo una historia común?
Por
supuesto, sin ninguna duda. El artista, en el momento
en el que adquiere conciencia de que su obra va a llegar
“al otro”, debe también adquirir un compromiso
social que lo involucre a la hora de escribir la historia
del momento que le ha tocado vivir.
5.- ¿Te
gustaría trabajar en la enseñanza?.- Si
la respuesta es SÍ, ¿qué edad tendrían
tus alumnos preferentemente?
Para
mí la enseñanza es una posibilidad que
no descarto (aunque la vida trate de apartarme del camino),
aunque dado el tema objeto de mi materia (Bioquímica
y Biología Molecular) la edad de los alumnos viene
ya definida: universitarios.
6.- ¿Cómo
ves los medios de comunicación actuales con respecto
a la difusión de la cultura?
No
soy nada pesimista al respecto. Sólo hay que saber
buscar lo que se quiere y no dejarse engañar por
la opción fácil del despotrique y el manoseo
de unas vidas de mentira.
7.- ¿Internet
representa un avance para el acercamiento del lector
al autor o aleja y enriquece más las diferencias?
Internet
acerca al lector y al autor. Hoy es muy fácil
conocer ipso facto la biografía de
un escritor y la lista de sus títulos publicados,
así como muchos de sus escritos electrónicos
o incluso una dirección de contacto, y todo
gracias a la informática.
8.- ¿Hay
número de obras a conseguir o es la necesidad
continúa de seguir trabajando a diario?
No
creo que nadie, en los albores de una carrera literaria
se ponga como objetivo escribir un número determinado
de obras. Yo escribiré mientras me siga encontrando
a gusto con lo que hago y tenga la sensación de
tener cosas que decir. Cuando no sea así, dejaré de
hacerlo y no haré de ello un drama..., aunque
me temo que voy a dar bastante la lata hasta entonces.
9.- ¿El
tiempo para el autor es importante o necesita tomarse
unas vacaciones mentales?
Tras
finalizar un trabajo, uno necesita un período
de desintoxicación y de vuelta al mundo real.
Es su mismo corazón el que le dice cuándo
debe volver a coger la pluma (o golpear las teclas del
ordenador).
10.- ¿Crees
que para ser famoso en toda España hay que salir
en algún medio concreto, por ejemplo, en el programa "La
Ventana" de la Cadena Ser?.
El
término “famoso” me da bastante miedo, y sí es
cierto que el acceso a ciertos medios, o a ciertos programas
de esos medios, puede darte esa fama con carácter,
además, de inmediatez. Pero ser reconocido por
un trabajo y respetado requiere mucho más. También
es verdad que la sociedad tiene bastante limitados los
canales por los que acceder a “gente nueva”, y que hay
que ajustarse a unas líneas que vienen marcadas
si quieres entrar en el juego. |