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ESCUELA DE ESCRITURA
UN DÍA DE NIEVE EN ALMERÍA
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Esta Escuela cuenta con talleres de enseñanza de escritura dirigidos por Daniel Saavedra. Aconsejo que se pasen por la página. Siempre tiene al día todos los eventos más importantes de concursos de todo tipo, así como talleres muy importantes de lectura y escritura. Más datos a: Daniel Saavedra Aguirre Responsable de Comunicación - Escuela de Escritores http://www.escueladeescritores.com daniel@escueladeescritores.com

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LA CALA DE

LOS SUEÑOS

 

Erase un hombre que paseaba todos los días por el campo, veía los árboles, el río, los peces, la hierba bajo sus pies. Algunas veces miraba hacia el cielo y soñaba con ser pájaro y revolotear como ellos entre las nubes; sonreía y se alejaba hacia su casa pensando "mi vida no es esa por mucho que yo quiera".
Un día que salió temprano encontró cerca del río un águila precioso, enganchado en una alambrada, luchando por escapar y haciéndose daño en su ala herida. El hombre lo cogió con dulzura y el águila vio amor en sus ojos y se dejó llevar. El ala no estaba rota pero necesitaba cuidados, así que el águila se quedó durante un tiempo con el hombre y por la noche empezó a contarle su vida: sus vuelos, lo alto que subía en el cielo y lo libre que era, cómo viajaba, las cosas que veía y que el hombre solo imaginaba.
El hombre pasó las noches más felices de su vida, tanto cariño le tomó al águila que empezó a creer que la vida del ave podía ser la suya, dejando atrás una existencia monótona y que ya le parecía sin sentido. Le contaba al águila las cosas bonitas que harían juntos, sus sueños serían realidad, podría sentirse como siempre había querido y mostrarse ante los demás como realmente era: un hombre con alma de pájaro que vería al mundo desde las alturas y se reiría de las mezquindades que dominan a los humanos, solo se guiaría por su corazón... y su corazón deseaba volar...volar....
El águila miraba con tristeza al hombre, creía que lo había confundido, no era posible volar juntos, un hombre no puede volar, los sueños no se cumplen por mucho que se deseen; así que una tarde, con todo el dolor de su corazón, guió al hombre hasta un acantilado. Las olas batían contra las rocas, el sol ensangrentaba el mar mientras se ocultaba y el aire parecía suspirar entre los árboles.
El águila, ya con su ala curada, empezó a volar...subía y bajaba, daba vueltas y cabriolas de alegría, gritaba al cielo y oía el aire deslizarse por sus plumas...era feliz!!!. Pero tenía que actuar con la razón, de forma que en la última pasada se quedó planeando a pocos metros del hombre y le llamó: "ven...vuela conmigo, lánzate al vacío, sé libre". El hombre lloró de alegría, sintió su corazón latir como loco y se lanzó hacia el acantilado con los brazos extendidos; corría, saltaba y .....¡volaba!.
Durante un segundo sus sueños fueron realidad, vivió lo que había deseado, voló junto a su amada y fue pájaro más que hombre.....solo un segundo, después vino la realidad cruel y traicionera : la caída hacia el suelo, hacia su existencia, cada vez veía más cerca como era en realidad y el reflejo del mar le mostraba su cara, el rostro de un hombre con lágrimas en los ojos por imaginarse pájaro en un mundo sin sentimientos, donde la razón obliga a caer.....cada vez más cerca del suelo...cada vez más cerca de romperse el corazón....

* * * * *

El águila volvió la cabeza, no quería ver al hombre sufrir, era necesario despertarlo de su sueño, aunque le partiera el corazón y se lo destrozara ella, así que con rabia se alejó; voló alto, lloró por lo injusto de la vida y deseó no tener corazón para no sentir tanto dolor. Tanto le dolía el pecho, tan mal se encontraba, que giró en redondo y voló con todas sus fuerzas hacia las olas del acantilado; allí esperaba encontrar al hombre, triste por descubrir la realidad, ella se contentaría con mirarlo desde el cielo y amarlo en silencio .....pero cuando llegó solo vio aguas grises del atardecer, no había nadie, no pudo sentir alivio en su corazón, ver el rostro del hombre habría calmado algo la grieta de su corazón...pero no estaba. Lloró, gritó, voló, tocó con sus alas el agua y los árboles, planeó sobre la casa del hombre, pero no lo vio. Nunca más lo vería.

* * * * *

Cuando el águila guió su vuelo hacia el horizonte pensó en perseguir a esa gran bola de fuego que se ocultaba poco a poco entre las olas, volar tras ella hasta alcanzarla para quemar su corazón y no sentir nada por nadie.... sabía que era imposible, pero necesitaba huir de aquellas tierras.
Empezaba a oscurecer, y su corazón acompañaba a la noche, perdiendo calor cada vez más. De repente sintió un impulso, giró la cabeza y vio algo brillar bajo las nubes, así que descendió un poco, atravesó una neblina a pocos metros por encima del mar y se acercó a la luz. Ahora era más nítida ya que la noche estaba totalmente cerrada, algo brillaba cerca de ella, era del color de la sangre, rojo fuerte y se movía hacia el águila, ésta planeó un poco más y casi choca con... ¡ amado!. El hombre reía, palmoteaba en el aire y gritaba de alegría. El águila no se lo creía hasta que sus labios se juntaron. ¿Cómo podía un hombre volar? ¿Cómo llegó hasta ella? ¿Cómo se saltó la razón?....
El hombre cantó a su oído: "no necesito volar, solo pensar en ti y dejarme guiar por el corazón, te necesita y ha tirado de mí hacia el cielo pues no entiende de leyes físicas, solo de sentimientos y su fuerza es tanta que ilumina la noche y me lleva a tu lado, para unir dos corazones que no se separarán más".

¿Por qué no han de cumplirse los sueños?

El hombre es lo que siente, no lo que le hacen ver....
 

Albert
 
 

 

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