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Opinar sobre el “desierto panorama
cultural” de la
Almería de hoy, me plantea una más que
difícil papeleta en función de encontrar alguna
cosa que valorar en positivo. Hago público juramento de
que soy una buena persona, y optimista por naturaleza. Pero por
más que busco y rebusco, no logro encontrar agua en
este desierto.
El vertiginoso
desarrollo económico, nos han convertido en la
cenicienta de las Provincias españolas. Como en el
cuento, Almería encontró a su
“príncipe”, pero exclusivamente en el
ámbito de lo económico. Por desgracia, el
“príncipe” de este cuento, es bastante burro
y no permite un crecimiento cultural en paralelo a lo
económico. Hablamos de avanzar, pero es que siendo
objetivos debemos de hablar de que retrocedemos.
En el siglo pasado,
las minorias cultas, eran respetadas por poseer unos valores
considerados muy valiosos: eran los llamados valores culturales.
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